"Todos los días la gente se arregla el cabello,
¿Por qué no el corazón?"

miércoles, 28 de enero de 2015

¿Qué necesitamos en nuestras relaciones?

El Dr. Richard Erskine, psicólogo clínico y director del Instituto de Psicoterapia Integrativa en Nueva York, habla de la necesidad de estar en una relación con personas importantes en nuestra vida y que nos den  afecto, cuidado y protección. Las relaciones se construyen a través del contacto interpersonal, ya sea a través del contacto físico, del reconocimiento del otro acerca de las cualidades que nos haga sentirnos válidos y de la existencia de uno mismo.
 
El contacto puede ser contacto interno (los propios pensamientos, fantasías, sensaciones, necesidades, comportamientos…) y con otros (relación). El ser humano solo puede madurar y crecer a través de una relación con otras personas significativas para él. Las heridas que todos arrastramos son consecuencias de los fallos en el contacto que hemos tenido con los demás a lo largo de nuestro desarrollo. Cuando hay un fracaso (incomprensión) en la relación con otra persona importante, “cerramos” generalmente la experiencia de fracaso y dolor de una forma dolorosa (“no importo”, “no valgo”, “soy raro”) que implica también la pérdida del contacto con nuestro interior. En otras palabras, vamos marginando y apartando de la consciencia aquello que nos duele o aquello que creemos que será rechazado por los demás.

La insatisfacción de las necesidades en la relación con los demás se experimenta con sentimientos de anhelo, vacío, soledad; también como frustración, agresividad y enfado, y como una pérdida con el contacto interno. Las rupturas de relación que se mantienen en el tiempo, provocan pérdida de fuerza, de esperanza y generan creencias limitadoras del tipo “No intereso a nadie”.
Por tanto, las necesidades relacionales incluyen la necesidad de contacto interpersonal. Richard Erskine destaca ocho necesidades de relación:


1. Necesidad de seguridad: Es la necesidad de ser vulnerables (sensibles) y estar en armonía con otros. Conlleva la  respuesta de dar seguridad física y afectiva así como respeto. Esta necesidad comunica no verbalmente “tus necesidades son normales  y aceptables para mí“. Es una total aceptación, protección y estima incondicional. Consiste en sentirnos aceptados tal y como somos. Ej: Los padres que siguen queriendo a sus hijos a pesar de que se vean en la situación de ponerles límites.

2. Necesidad de validación, confirmación y sentirse importante:
Es la necesidad de sentir que nuestra experiencia (afectos, fantasías, creencias…) es importante y aceptada por el otro. Sería similar a la necesidad de seguridad pero, además de ser aceptados tal y como somos, somos valorados positivamente por ello. Ej: No solo acepto que seas diferente a mí sino que me gusta que seas así.
 

3. Necesidad de Aceptación por parte de una figura protectora: Es la necesidad relacional de ser aceptado por otra persona que sea fiable y fiel, una persona que consideremos protectora. Es la búsqueda de protección y guía que puede manifestarse como una idealización del otro. También
puede manifestarse en la búsqueda de protección cuando experimentamos una exageración de las emociones o de las fantasías. Se satisface cuando el otro reconoce la necesidad de idealización como una demanda de protección. Una figura protectora genera estabilidad, apoyo y protección física y psicológica. Ej: Cuando nos sentidos aceptados por nuestros padres, nuestro/a profesor/a o jefe/a, etc.

4. Necesidad de Confirmación de la experiencia. Se manifiesta cuando nos sentimos entendidos por otra persona que ha pasado lo mismo que nosotros o está en una situación similar. Un ejemplo de esta necesidad se puede ver en los Grupos de Ayuda Mutua de diferentes asociaciones.
 

5. Necesidad de Autodefinición: Esta necesidad se cubre cuando, aun siendo diferentes al resto, nos sentimos aceptados. Es el apoyo a la diferencia y la visión de que es normal tener la necesidad de diferenciarse del resto. Es la capacidad de respetar al otro aun cuando no estamos de acuerdo con él.
 

6. Necesidad de tener impacto. Se refiere a la capacidad de influencia sobre la otra persona para que cambie su comportamiento de algún modo. Ej: Aconsejar sobre una decisión que, según nuestro punto de vista, no es la más acertada.
 

7. Necesidad de que el otro tome la iniciativa. Consiste en conseguir que la otra persona tome la iniciativa para satisfacer las necesidades de uno mismo en determinados momentos. No se trata de dejar el peso de la decisión en la otra persona como una regla rígida sino de poder dejarnos llevar en momentos concretos. Ej: Cuando una persona decide tomar la iniciativa para quedar a tomar un café.
 

8. Necesidad de expresar amor. Es un componente muy importante en las relaciones interpersonales. Se expresa mediante el agradecimiento, dando afecto, haciendo algo para la otra persona, etc. La sintonía entre esta necesidad entre dos personas, consiste en la expresión de amor y en la aceptación de las expresiones de afecto del otro.
Ej:
-          Me apetecía mucho verte
-          Gracias, a mí me pasaba lo mismo. Te echaba de menos.
 
 

miércoles, 21 de enero de 2015

9 Caminos para enriquecer tus relaciones

En la revista “Cuerpomente” de junio del 1998, la psicóloga y sexóloga Begoña Odriozola explicaba a los lectores los nueve caminos para acercarnos más a los demás. Esta semana os rescato parte de la información de ese artículo.
 
LOS NUEVE CAMINOS
1.     Escucha atentamente. Escucha sin pensar, al mismo tiempo, la respuesta que vas a dar. Sentirse escuchado y comprendido es una de las cosas que mejor nos hacen sentir con nosotros mismos y con los demás.
 
2.     Sé positivo. La felicidad personal y en las relaciones no depende de lo que ocurre sino de cómo lo vemos y lo vivimos nosotros. Acepta el reto de buscar lo positivo en cada cosa que hagas o que te ocurra.
 
3.     Acepta a los demás como son. Todas las personas son valiosas por el hecho de ser y existir, con sus defectos y sus virtudes. Si todos somos únicos, ¿por qué deberíamos ser distintos de quienes somos? Es frecuente que veamos en los demás aquello que, en el fondo, deseamos ver o buscamos (un reflejo de nuestras ilusiones, necesidades, etc.) en lugar de ver lo que simplemente es.
 
4.     No seas demasiado exigente. Sé benevolente contigo mismo como lo serías con tu mejor amigo. Nadie es perfecto y nada indica que vayas a ser la única persona en el mundo que lo sea, así que ¡relájate! Nada ni nadie va a hundirse porque hayas cometido un error. Si ha sido así, aprende la lección y sigue adelante. Tener esa actitud permite ser más tolerante y comprensivo con los fallos de los demás.
 
5.     Aprende a vivir el presente. Hay quien piensa que la felicidad absoluta no existe pero que podemos llegar a ser felices si aprendemos a disfrutar de los pequeños instantes que solo podemos encontrar en el presente. Poner atención en el presente es una manera de vivirlo con intensidad y es una oportunidad para aprender más de la experiencia. También nos permite ahuyentar la tristeza en la que caemos cuando nos preocupamos por algo del pasado que ya no podemos cambiar y la ansiedad por un futuro que no depende únicamente de nosotros mismos.
 
6.     Escucha tus emociones. Las emociones nos dan pistas muy interesantes para llegar a conocernos a nosotros mismos. Si logramos automotivarnos, relacionarnos con los demás adecuadamente y tener éxito en algunos ámbitos de nuestra vida, es gracias a nuestra capacidad para entender y canalizar nuestras emociones. Tener en cuenta las emociones nos ayudará a tomar decisiones de una manera más certera rechazando opciones racionalmente perfectas con las que emocionalmente no nos sentimos cómodos.
 
7.     Habla claro. Es necesario escuchar pero también expresar claramente nuestros deseos y lo que no nos gusta, tratando siempre de no herir al otro. Expresar nuestros sentimientos y puntos de vista es importante. Si no lo hacemos y tratamos de adaptarnos siempre a los demás, acumulamos mucho rencor y podríamos hacerle pagar a la otra persona por algo que no es consciente.
 
8.     Haz algo por los demás. Ayudar desinteresadamente a los demás permite dejar de sentirse el centro del mundo, enseña a ser menos egoísta y más tolerante. Ponerse en la piel de otra persona nos enriquece como personas y abre nuevas perspectivas para analizar y resolver problemas propios. Esto repercute en las relaciones con los demás porque, sobre todo, nos enseña a ver las cosas con mayor perspectiva y relativismo.
 
9.     Sé responsable de tu felicidad. No esperes que los demás te den lo que no tienes. Si tu felicidad depende de que alguien haga algo o sea distinto, estás poniendo tu vida en sus manos. Algunas claves para conseguirlo son:

·         Acéptate como eres
·         Respeta tus necesidades
·         Escucha tus emociones
·         Sigue una alimentación sana, ejercicio adecuado, descanso regular y combate el estrés
·         Vive el momento presente
·         Aprende a ver lo positivo de cada situación
·         Cultiva la amistad sincera


 
¿Cuántos caminos hacéis con los demás? ¿Cuáles? ¿Cuáles no hacéis?

miércoles, 14 de enero de 2015

“ES LO QUE HAY” Y “ME LA PELA”: Frases coloquiales que descifran razonamientos complejos

El tema de esta semana puede ser algo controvertido en su forma. ¿Qué hago? ¿Me decido a hablar de ello? No es una forma nada elegante pero es tan positivo… Pues eso, si es algo positivo para quien lo lea, qué más da que la forma sea coloquial, “ME LA PELA”. Y es que de frases como esa va esta entrada.
 
¿Cuántos de vosotrxs os preocupáis infinitamente por aspectos que no podéis controlar o que todavía no han ocurrido? ¿Quiénes reconocéis las frases que empiezan por: “Y si…” que nos llevan a esos miedos irracionales que tanto nos controlan? “¿Y si se enfada conmigo por decirle lo que pienso?” ¿”Y si nota que estoy enfadado con él/ella y me hace explicarle por qué?” “¿Y si no es esa persona la mejor para mí y puedo encontrar a alguien que me guste más?” “¿Y si deja de quererme por no estar al 100%?” “¿Y si se cansa de mí?” “¿Y si me abandona?”
 
Nos pasamos el día pensando y pensando para aumentar nuestra preocupación. Cuando tenemos un problema, pensamos como método para solucionarlo. Pero si ese pensamiento solo nos sirve para rumiar y rumiar sin llegar a ninguna solución, está cumpliendo otros posibles objetivos defensivos, pero nunca el de solucionar el problema.
 
Si a esta situación de estancamiento sin llegar a ningún lado, sumamos los efectos negativos que supone en nosotros: ansiedad, miedo, frustración, impotencia… podemos observar un combo perfecto para minar nuestra salud psicológica y física. Es entonces cuando pueden aparecen los problemas de sueño, los resfriados continuos, dolores de estómago, aftas, problemas de tensión, etc. Cuando no queremos dar salida a nuestros sentimientos ni darles solución, el cuerpo se preocupa por conseguir que eso ocurra. ¿No quieres que los demás sepan lo que te pasa? Ya se encargará tu cuerpo. ¿No quieres parar a ver qué ocurre porque no tienes tiempo o tienes otras prioridades? Ya intentará tu cuerpo, por todos los medios, que pares y te priorices.
 
Dejar de preocuparnos excesivamente es una tarea compleja. Seguramente, lo hemos hecho durante muchos años y, además, es el resultado de una necesidad que tuvimos de pequeños para sobrevivir y solucionar determinadas situaciones. ¿Cómo vamos ahora, después de tanto tiempo, a estar dispuestos a dejar atrás lo que nos ayudó en momentos críticos? Nuestra mente nos dirá: ¡No! ¡No lo hagas! ¡Estás locx! ¡Vas a sufrir!  Lo que nuestra mente basada en la experiencia, quizá no sepa, es que de adulto has elaborado otras herramientas para solucionar ese problema y que no necesitas preocuparte por controlar todo. Ya no necesitas controlar porque eres capaz de solventar lo que venga en el momento oportuno.
 
Para lidiar con la preocupación constante, se necesita mucho esfuerzo y repetición. Necesitas ser valiente para admitir que te dan miedo determinados sucesos. Necesitas ser sincero contigo mismx para descubrir que no es un problema del entorno sino que tú sientes que no eres capaz de sobrellevarlo y por eso lo ves como una amenaza. Y, una vez te has dado cuenta, precisas de mucho esfuerzo para repetir y repetir una nueva forma de verlo, como cuando aprendiste a escribir o a recitar las tablas de multiplicar.
 
¿Y cuál es esa nueva forma de verlo? Para ello, es conveniente comentar las preocupaciones que llamo “Top 10”.
 
Dos de las preocupaciones que nos ocupan gran parte del día se agrupan en dos apartados. 1. Las cosas que nos molestan de los demás o de nosotros mismos y no podemos cambiar. 2. La sensación de que vamos a hacer sentir mal a los demás o que los demás están molestos con nosotros por alguna razón.
 
1.      Las cosas que nos molestan y no podemos cambiar: Cuando queremos mejorar en algún aspecto podemos trabajar para mejorarlo y estar en continuo crecimiento. Pero otra opción, que no es incompatible y que me parece la base de la autoestima, es aceptar lo que somos y cómo somos. ¿Quieres aprender X conocimientos para saciar tu curiosidad y motivación? Adelante, aprende. Pero no aprendas porque si no lo sabes te consideras inculto/a, tonto/a o menospreciado/a por ti mismo/a. Primero, acepta que “ES LO QUE HAY” y que, eso que hay en ti, te hace ser igual de válido que los demás. Por el lado contrario, eso no significa que como “ES LO QUE HAY”, no queramos modificar nada de nosotros y nos estanquemos.

Esta frase también nos puede ayudar para aceptar que los demás no van a cambiar.
En nuestra mano está modificar lo que depende de nosotros, pero si una persona no quiere cambiar y sabes, que por más que hables con él/ella, la relación va a seguir igual, acepta que “ES LO QUE HAY”. ¿No quieres seguir manteniendo el contacto porque no es sano para ti? Dile adiós, no tienes por qué aguantar cosas que te hacen daño. ¿Te interesa esa relación aun con las dificultades? Adelante, sigue disfrutando. Pero, aceptar que “ES LO QUE HAY” es incompatible con la continua queja y esperanza de esa persona ideal que esperamos. Si sigues esperando un cambio que no va a suceder, es que no has aceptado que “ES LO QUE HAY”.
 
2.      Continua sensación de que vamos a dañar a los demás o que los demás están enfadados con nosotros: En algún momento concreto nos hemos sentido responsables(no culpables) de sentimientos negativos que hemos despertado en otras personas. Es normal, sano y denota preocupación por las personas que nos importan. El problema se da cuando esa preocupación se extrapola a situaciones de menos importancia o a personas que no nos aportan una relación íntima como, por ejemplo, la relación que estableces con un camarero durante la estancia en un restaurante. ¿Se habrá enfadado por no dejar propina? ¿Le molestará a mi vecino del 5º que no le haya saludado sin darme cuenta?
 
      Es aquí donde entra en juego la frase, posiblemente, más grosera pero proporcionalmente eficaz: “ME LA PELA”. Si sabemos que no hemos actuado con una intencionalidad negativa y otra persona se molesta desmesuradamente, es momento de decir “ME LA PELA”. Si hemos sido congruentes con nuestro pensamiento y, tras una discusión, notamos que la otra persona está intentando manipularnos emocionalmente, es el momento exacto de decir “ME LA PELA”. Incluso podemos añadir una frase racional antes de estas tres palabras. Un ejemplo sería: “Le he dicho que no puedo quedar hasta la semana que viene porque tenía otros compromisos que ya había cerrado anteriormente. Si tanto le urgía quedar conmigo hoy, podría haberme avisado antes. Yo también necesito planificarme. Además, se lo he explicado pero si no lo entiende “ME LA PELA””.
 
 
Con estas frases no se trata de dejar de crecer ni de convertirse en una persona cínica y egoísta en la que priman nuestras apetencias por encima de las de los demás. Estas frases, tan simples y tan coloquiales, son la consecuencia de mejorar nuestra autoestima (trabajo muy difícil) y, más tarde, de haber sido valientes para poner límites a los demás soportando los conflictos que eso conlleva.

miércoles, 7 de enero de 2015

Me siento obligadx a sentirme bien


¿Cuántos de vosotros respondéis “mal” a la pregunta: “¿Qué tal?”? La sociedad nos enseña, en muchas ocasiones sin ser consciente de ello, que debemos mostrar, únicamente, las cosas positivas de nuestra vida y de nosotros mismos. Me he encontrado en la situación de preguntarle a pacientes al inicio de la sesión: ¿Qué tal? Y decirme, bien. Y, más tarde, cambiar la pregunta a: ¿Qué tal en esta semana que no nos hemos visto? Y que cambiaran su respuesta a una más sincera como “Bueno, hay cosas buenas y también he tenido días bastante malos”.
Pero, ¿Qué pasaría si a quien preguntamos cómo se encuentra nos dijera que se encuentra mal y que no sabe qué hacer para afrontar su día a día? Pues, a nivel general y sin tener en cuenta la individualidad de las personas, es probable que no volviéramos a preguntarle nunca más por miedo a que nos respondiera lo mismo.
Durante años y años, generación tras generación, la sociedad nos ha invitado a no mostrar nuestras emociones negativas. Por esta razón, podemos escuchar en un entierro frases como “Ahora está en un mejor sitio” mientras que las personas que están sufriendo la pérdida no pueden mostrar su ira hacia la persona que lo dice porque, ese comentario, es algo socialmente aceptado por mucho que nos duela escucharlo y que, siendo sinceros, no es el mejor comentario para acompañar a alguien en su dolor.
Respecto a la pareja o al matrimonio, es algo más frecuente que las personas entiendan que, para algunas personas, es normal sentir miedo. Aun así, se suele resolver con un “eso es normal, a todos nos pasa” sin dar ninguna explicación de por qué es normal sentir miedo al compromiso. Posiblemente, porque no se sabe, nadie ha querido preguntárselo por miedo a saber la respuesta.
En cuanto a la decisión de tener un hijo, la presión social hacia las mujeres es más que notable. En ocasiones, se le pregunta cuándo va a tener un hijo hasta que por fin toma una decisión. Cuando una mujer está embarazada se le comunica lo maravilloso que es estar en estado pero pocas personas se atreven a hablar de los síntomas físicos que complican el día a día. Y, por fin, cuando el bebé ha nacido, se les presiona con consejos que, lejos de toda maldad, mellan en la recién madre que tiene que lidiar con el cansancio, la pérdida de las hormonas que tenía durante el embarazo, la sensación de incertidumbre que produce que tu hijo/a llore y no sepas por qué y, todo esto, con una baja paternal más que insuficiente que hace que tengas que cuidarte a ti misma y al bebé sin toda la ayuda que quisieras por parte de tu pareja.
Y, sin ir muy lejos, ¿cuántas personas han mitificado el momento de mantener la primera relación sexual? La sociedad nos hace entender que ese momento es algo mágico y que marcará el resto de nuestra vida. Pero, seamos sinceros, la probabilidad de que la primera relación sexual no sea algo excepcional es bastante alta por diversos motivos. La inseguridad de la edad con la que se mantiene, la poca experiencia, los nervios del momento, puede producirse dolor vaginal, la experiencia puede durar poco…
¿Qué consecuencias tiene esto? Más dolor. El no poder permitirnos sentir emociones negativas como el miedo, la tristeza, la ira, etc. lleva a sentirnos incomprendidos, a sentir que no estamos preparados para tomar determinadas decisiones y a sentir que somos egoístas y “malas personas” por no estar tan felices en determinadas situaciones. Incluso podemos llegar a no disfrutar de la felicidad pensando que debería ser aún mayor.
Y yo me pregunto… ¿No sería mejor enseñar a las personas a ser sinceras? ¿No sería más adecuado decirles la verdad y que, como en todo, cada proceso tiene cosas positivas y cosas negativas? Así, les enseñaríamos que tomar grandes decisiones conlleva responsabilidades. Les podríamos hacer ver que hay cosas en la vida que conllevan muchos riesgos pero que, con tenacidad y con una buena tolerancia a la frustración, los beneficios de esa decisión superan con creces cualquier coste que suponga. Podríamos enseñarles que si nos esforzamos en conseguir algo, obtendremos una felicidad totalmente proporcional al esfuerzo que le hemos dedicado.
¿No sería más adecuado, aunque sea más difícil, contar cómo nos sentimos realmente y estar dispuestos a escucharlo?

viernes, 2 de enero de 2015

¿Cómo te relacionas con tu/s mascota/s?


Hola a todxs. Ha empezado un año nuevo lleno de 365 días para motivarnos, divertirnos y aprender. En resumen, 365 oportunidades para seguir creciendo. Y, para seguir creciendo, necesito vuestra ayuda.

Conozco a muchas personas que no solo tienen mascotas, sino que sienten mucho amor hacia ellas. Además, algunos pacientes me confirman que sus mascotas les ayudan en los peores momentos y facilitan los avances terapéuticos. Es por esto por lo que he decidido hacer un cuestionario muy facilito y como primera criba para recoger información que, a mi parecer, puede ser interesante.

¿Quién se anima a hacer el cuestionario y hablarme de todo lo que su mascota le aporta o le aportó en un pasado?

Para quien quiera, al cuestionario se accede pinchando AQUÍ.


 

Nos vemos el próximo miércoles con la regularidad de siempre ;)


SOBRE MÍ





Psicóloga Mónica Blasco Cano

Alicante y alrededores

Terapia online por Skype
Número de colegiada: Col. CV – 11873

Licenciada en Psicología por la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche.


Máster en Terapia Psicológica con Niños y Adolescentes por la misma universidad (UMH) de Elche.

202 Formación Avanzada de Análisis Transaccional en Gabinete Gabal Análisis Transaccional de Alicante.


Experiencia en psicoterapia a niños, adolescentes y adultos con amplio rango de dificultades:

-          Depresión y déficit de autoestima

-          Ansiedad (obsesiones, ataques de pánico, fobias…)

-          Inestabilidad emocional

-          Trastornos de Personalidad

-          Problemas de sueño

-          Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

-          Problemas de conducta

-          Acoso escolar

-          Déficit de Habilidades Sociales

-          Problemas de Rendimiento Académico

-          Dificultades en Técnicas de Estudio

-          Dificultades de aprendizaje (dislexia, discalculia...)



Entre otros…

Realización de charlas y talleres: Ver todas las actividades en http://homeostasiss.blogspot.com.es/2014/10/actividades.html


Disponibilidad de sesiones en: Alicante, San Vicente del Raspeig y a domicilio (Alicante, San Vicente del Raspeig, San Juan de Alicante y Muchamiel). También sesiones en español por Skype.

Puedes contactar conmigo por:

Télefono: 633368553



Mensaje privado en Facebook: http://www.facebook.com/MonicaBlascoAlicante